DAR
DAR,
con la serenidad de las estrellas,
con la, discreta gracia de la flor,
con la ardiente vehemencia de la llama,
con todo el corazón
DAR,
sin la encumbrada fuente del orgullo,
sin la pupila seca del testigo,
sin la voz de piedad reblandecida,
sin el alma vestida de egoismio.
DAR,
en la honda tortura de la duda,
en el pobre camino sin verdad,
en la noche total del abandono,
en la hora sin paz.
DAR,
ni con ansias de grata recompensa,
ni con el corazón envanecido,
ni esperando en el eco la alabanza.
ni aunque después de dar, te hayan herido.
D A R ,
Como el rió celeste se da en gozo,
como el árboI en fuego y en canción,
como la tierra toda en pan y en oro,
como Dios en ¡amor!
Boletin Panamericano,
Septiembre, 1973